lunes, 15 de diciembre de 2008

(1) Madre Nuestra

En tu vientre moreno encontré mi vida y tu deshonra, mujer…
Todo el mundo se fijó en mí aquel día,
Vieron como
Envolvías mis manos y acariciabas mi boca, desprendías tus
Ojos de mariposa estrellada (asustada)
De aquellas tijeras
Que se mostraban orgullosas al quitarte de mi ombligo
Y quisites encogerme como un pollito.
Se te veía agotada, pero
Estabas feliz, mujer.
Lo supe al examinar tu aliento
Azul como el mar,
En esa boca pequeña (una boquita echa de nudos de arena y gritos),
Mas luego
Sentí el alimento venir desde tu pecho, montaña de aceite dulce,
Y un profundo silencio sometio mi boca…
Pero luego llego aquel hombre de barba lampiña
Nariz de azúcar y frente compleja,
Me alzo sin preocuparse del frágil cartílago que era mi cuerpo
Y me golpeó contra su pecho diciendo:
“Tanto esperándote para
Que seas una lagartija”.
Me enojé mucho, mujer,
Y tú no hiciste nada por detenerlo,
Al contrario, te incluiste en esos brazos
Rojos cual si fuera un deleite de fresa…
Él
Era el hombre que en tu vientre desgasto su placer
Y yo soy el verbo de su lujuria, la prueba innata de tu martirio.
Pero aún así
Me quieres mujer,
Y parece que tu amor fuera para siempre. Desconciertas, mujer.

¡Me pusiste en una carrera donde no hay una meta sino muerte!
¿Acaso no te arrepientes?

viernes, 12 de diciembre de 2008

A Escondidas Mías


Amanece
El brillo del sol a lo lejos
Aún no te sonroja
Pero despiertas porque es tu rutina diaria
Sobre la almohada encuentras
Los cabellos que endulzan
Tu estancia y encima del computador
Aparecen los recuerdos de tantos enojos míos
O al menos quisiera hacer eso
Atacarte por los flancos y capturar tu huída
Engrosar tus remedios y causarte una migraña
Para tratarte como a una hija. Verte bella solo un instante, pero
Luego quiero mandarte
A dormir nuevamente
Porque eso es lo que quieres aunque aún no lo sepas
Y yo quiero hacer eso en ti
Darte un fuerte dolor de cabeza para que te pongas atención
Y demostrarte que se puede
Descansar sin tantos libros por un día
Sólo un día
En donde
Te encoges
Para
Así poder
Disfrutar
De aquella sonrisa tuya
Tan cautiva de sus propios sueños, pero cautivadora
En el fondo

Y yo escribo esto para ti
A escondidas tuyas o mejor dicho, a escondidas mías…